Actualidad

  • Un par de zapatillas de deporte

    18 Enero 2017

    Escrito semanal del Sr. Arzobispo de Toledo, D. Braulio Rodríguez Plaza

    Queridos chicos y chicas: En este “Padre Nuestro” me dirijo sobre todo a vosotros, desde los 6 ó 7 años hasta los 16 ó 17. Quiero hablar con vosotros sobre la Infancia Misionera. Esta es una Obra del Papa Francisco que desea que haya entre los niños del mundo una ayuda mutua. Desde que nació en Francia en 1843, esta obra de la Infancia Misionera ha formado una red de solidaridad universal, cuyos principales protagonistas son los niños. Pero además, educa en la fe y solidaridad misionera, y educa a los niños y muchachos a seguir a Jesús y a ayudar a otros chicos del mundo. La Infancia Misionera, hay que decirlo muy alto, se adelantó ochenta años a la Declaración de los Derechos del Niño en Ginebra y cien años al nacimiento de UNICEF. ¿Qué quiere la Infancia Misionera, cuya Jornada este año celebramos el 22 de enero? Además de buscar dinero para financiar proyectos con las aportaciones de los niños y muchachos –vosotros- en los territorios de Misión, la Infancia Misionera quiere que vosotros os impliquéis en la Misión de la Iglesia activamente, es decir, espabilándose y haciendo algo. ¿Cómo qué? Pues que en colegios –clase de Religión- y en catequesis aprendáis a seguir a Jesús, a acoger a todos los niños que os rodean, a ser sensibles a las injusticias que sufren los niños en todo el mundo, a ayudarles con vuestros pequeños ahorros, oraciones y esfuerzos para que el mundo sea mejor. ¿Y qué más puedo hacer? Pues participar aquí en la Diócesis de Toledo en las actividades que hace la Delegación de Misiones: Os ha ayudado a preparar la Navidad de una forma misionera, no egoísta; os ha felicitado la Navidad de parte de los misioneros; os ha invitado a llenar la hucha del compartir en la Jornada de la Infancia Misionera y con vuestros ahorros ayudar a otros niños; facilita los encuentros con otros niños; y quiere que participéis en concurso de christmas o en el festival de la “canción misionera”, un poco más adelante. Todo esto, ¿dónde? en tu parroquia o en tu colegio. Espabílate y participa. A propósito de espabilarse, ahora recuerdo unas palabras del Papa Francisco el verano pasado en Cracovia en la JMJ 2016. Las dirigió a los jóvenes en la vigilia de oración en la noche del sábado 30 de julio. Más o menos dijo esto: Estoy recordando la imagen de los Doce Apóstoles el día de Pentecostés, que ayuda a comprender todo lo que Dios sueña hacer en nuestra vida, en nosotros y con nosotros. Aquéllos Apóstoles pasaron de un miedo a emprender una aventura que jamás habían soñado: de estar paralizados, quietos, a moverse. En este mundo existe una parálisis muy grave, que cuesta mucho descubrir: la parálisis que nace cuando se confunde “felicidad” con un “sofá”. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá –como los que hay ahora, modernos, con masajes adormecedores incluidos- que nos garantizan horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente al ordenador o al móvil. Un sofá que nos hace quedarnos cerrados en casa, sin fatigarnos ni preocuparnos. El “sofá-felicidad” es probablemente la parálisis más silenciosa que más nos puede perjudicar. Y nosotros hemos venido al mundo a otra cosa, a dejar huella. Y para ello hay que caminar y seguir a Jesús. “Amigos, dice el Papa, Jesús es el Señor del riesgo, del siempre ‘más allá’; no es Señor del confort, de la comodidad”. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía y animarse a cambiar el sofá por un par de zapatillas de deporte para andar. Hay que llevar el Evangelio a los de cerca y a los de lejos. ¿Te animas? Seguro. No podéis ser unos chavales cristianos aburridos y egoístas, que todo lo tienen resuelto y que se aburren porque no tienen el último video juego, sin hacer ningún esfuerzo en catequesis para ver cómo viven otros niños que no conocen a Jesús o que no tienen qué llevarse a la boca. Me gustaría, pues, animaros con estas palabras del Papa: “Queridos niños: con vuestra oración y vuestro compromiso colaboráis en la Misión de la Iglesia. Os doy las gracias por ello y os bendijo”. Pues eso mismo os deseo yo. Braulio Rodríguez Plaza Arzobispo de Toledo y Primado de España

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  • A Dios escuchamos cuando leemos sus palabras

    11 Enero 2017

    Escrito semanal del Sr. Arzobispo de Toledo, D. Braulio Rodríguez Plaza

    Valgan estas palabras de san Ambrosio de Milán para introducirnos en las Quintas Jornadas de Pastoral (13-15 de enero 2017). Son las Jornadas de pastoral que quieren impulsar el Programa Pastoral de este curso 2016-2017. El eje de este programa es “La Sagrada Escritura y la catequesis en la iniciación cristiana y en la vida de la Iglesia”. Quiere esto decir que cualquier católico está implicado en escuchar a Dios cuando lee sus palabras en tantas ocasiones. Las Jornadas ayudarán sin duda a quien participe en ellas de los diversos modos que se puede hacer. Leer la Escritura y escuchar a Dios. “Esta hermosa tarea de nuestra vida cristiana -decía yo en la carta pastoral para este curso-, que es el conocimiento y la vivencia de la Palabra de Dios como oyentes de la misma, no trae sino enormes beneficios a nuestras personas, y a nuestra Iglesia toledana. Estamos ante una realidad que expresa lago básico para que haya experiencia de Dios y vida cristiana. Si sabemos que en el principio existía el Verbo (Jn 1,1), entendemos que la palabra del Señor permanece para siempre (Is 40,8). Es decir, la Palabra de Dios abre la historia de la creación del mundo; proclama el centro de esa misma historia con la encarnación del Hijo, Jesucristo, una persona concreta que encierra un misterio, pues es el Verbo hecho carne; y la concluye con la promesa segura del encuentro con Él en una vida sin fin: Sí, yo vengo pronto (Ap 22,20)”. Es momento de preguntarse cómo vivo yo, cómo escucho yo la Palabra de Dios en la celebración litúrgica de la Iglesia; por ejemplo, en la Misa dominical. No se trata sólo de “escuchar palabras leídas”, sino que, al oír en la celebración las palabras de la Escritura (las lecturas bíblicas), se escucha la Palabra, el Verbo de Dios, que es Cristo. Como decía Orígenes, en la vida de la Iglesia “la escritura se vuelve Palabra”. No estamos, pues, en la mera repetición de palabras del pasado: es relectura constante de lo que Dios ha hecho y ha dicho. Nuestro Programa pastoral para este curso insiste mucho en la formación bíblica de nuestro Pueblo, en elaborar programas de formación bíblica para favorecer la lectura personal de la Biblia; insiste también en crear materiales sencillos para ayudar a los fieles a comenzar una lectio divina, esa forma sencilla de hacer oración con la lectura del texto bíblico, leyendo lo que dice y lo que nos dice. ¿Qué hemos comenzado en parroquias, en grupos apostólicos, hermandades y cofradías? Instrumentos tenemos; necesitamos, sin embargo, proponerlo y llevarlo a cabo, confiando en la fuerza de la Revelación de Dios, en la gracia y presencia de Cristo, pues la Palabra de Dios continúan exhalando el buen olor del pan recién hecho, en expresión feliz de san Francisco de Asís. ¿Hemos creado un nuevo ambiente para las catequesis que preparan los sacramentos de la Iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía) en el itinerario más común? ¿Hemos aprovechado el catecumenado Bautismal de adultos y de niños en edad escolar? Nuestro Programa pastoral pide a los presbíteros y a los demás educadores en la fe (catequistas, acompañantes, garantes de catecúmenos, padrinos), un esfuerzo especial de profundizar en su formación. Padres, sacerdotes, catequistas y cuantos viven la corresponsabilidad de la transmisión de la fe cristiana, han de encontrar en el conocimiento personal y en la vivencia de la Escritura un modo adecuado, un camino adecuando y no difícil para acompañar a aquellos que se encuentran en este periodo de iniciación a la vida cristiana. Hay posibilidades, se ofrecen muchas en esta Diócesis. Bastaría con aprovecharlas. También estas Jornadas de Pastoral ayudan a este propósito. 2017 es también Año del Señor, si no olvidamos que el misterio del ser humano, hombre y mujer, sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Sigamos el consejo de san Pablo: “Todo lo que se escribió en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, a fin de que a través de nuestra paciencia y del consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza” (Rom 15,4). Así pues, ¿por qué no acabar con las mismas palabras de la carta pastoral para este curso: Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que enviaré hambre al país; no hambre de pan ni sed de agua, sino de escuchar las palabras del Señor (Am 8,11). Es mi más sentido deseo para todos. +Braulio, arzobispo de Toledo

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  • Navidad y Epifanía: Una fiesta cristiana

    5 Enero 2017

    Escrito semanal del Sr. Arzobispo de Toledo, D. Braulio Rodríguez Plaza

    Ya estamos acabando esta Navidad, que es una fiesta y un tiempo. Con la celebración del Bautismo del Señor, en efecto, acaba este ciclo litúrgico que constituye un segundo polo de celebraciones del Señor, pero que, en realidad, inicia el gran Misterio pascual de Cristo muerte, sepultado, resucitado y ascendido a los cielos. Espero que hayan sido estas fiestas días entrañables para nuestros lectores, en torno a ese Niño Dios, que se manifiesta a pastores, Magos y a cuantos quieran aceptarle como Salvador, Mediador entre Dios Padre y nuestra humanidad. Pero un año tras otro la ambigüedad y las ideas pocos claras, la tergiversación y, por qué no decirlo, la ignorancia aparece en toda la puesta en marcha de esta fiesta de Navidad y Epifanía: alumbrado de calles, plaza y árboles sin indicación alguna de qué celebramos; profusión de ofertas de regalos que traen no se sabe si Papa Noel, Santa Claus o los Magos el 25 de diciembre o el 6 de enero. Los Magos, desde luego, trajeron regalos a Jesús Niño, cuando le adoraron en Belén con María y José. Con mucha frecuencia la publicidad masiva hace de estas figuras de Navidad personajes míticos, cuando se sabe bien, por ejemplo, que san Nicolás, obispo de Mira, actual Turquía, está detrás de Papa Navidad/Santa Claus, pues el 6 de diciembre, su memoria litúrgica, se acostumbraba a regalar a los niños chuches y otros dulces porque ya se acercaba la Navidad. Y los Magos sencillamente son unos sabios que ante una estrella observada más brillante llegan de Oriente buscando al Niño que ha nacido, se postran ante Él y le dan unos regalos un tanto curiosos: oro, incienso y mirra. Pero hace ya tiempo que ha surgido otro tipo de “celebraciones”, que evitan la iconografía cristiana de belenes o nacimientos, estrella que guía a los Magos. Otras veces, se convierte a estos en personajes camuflados, que aportan magia (¿engañando a los niños y adultos que se dejan?). Lo hacen concejalías de festejos y la idea que explican es que toda fe religiosa no puede exhibirse en el espacio público, y sin renunciar a la tradición, la tradición cristiana ha de camuflarse. No sea que se enfaden aquellos intolerantes que juzgan como ofensa que otros expresen claramente su verdad. Y hay más: para aquellos que no creen en nada ni en nadie, estas concejalías piensan que hay que celebrar algo, porque en Navidad no están “protegidos” de los creyentes, que creen y pretenden mostrar su “tradiciones” en el ámbito público, y la Navidad es de todos. ¿Qué celebrar entonces? Por ejemplo, el solsticio de invierno, y por eso la luz, las fiestas de fantasía, etc. Esos sí, estos festejos, se pagan con dinero público. Se dan, además, razones para ello: las tradiciones evolucionan y, desde que nació Jesús de Nazaret, mucho han cambiado las tradiciones y no es tiempo de hacer siempre lo mismo. A mí no me preocupan este tipo de fiestas que nada o poco tienen que ver con Navidad, porque por aburrimiento morirán y habrá que idear otras. Me molestan que autoridades locales las impongan porque ellos no creen en Cristo o entienden la Navidad cristiana como una “tradición” al lado de otras. El Nacimiento de Cristo no es una tradición; es un hecho histórico narrado, por cierto muy bien, por los evangelistas Mateo y Lucas. Si no se quiere celebrar esta fiesta cristiana, nadie tiene que obligar a ello. Los cristianos no somos tan cretinos como para asustarnos porque no digan los evangelistas qué día exacto nació Jesús de Nazaret. Pero nació un año concreto que coincidía con un año concreto de la fundación de la ciudad de Roma (“Ab urbe condita”). Lo importante no es si nació en invierno o en verano, pero sí en Belén de Judá. Pretender una Navidad laica (=laicista) como única forma de hacer efectivo el principio de no confesionalidad del Estado se aleja de la realidad. En todo el mundo, y también en la práctica totalidad de las naciones occidentales de tradición cristiana celebran oficialmente el 25 de diciembre (o el 6 de enero) la Navidad y muestran signos externos de esta fiesta cristiana. Los que quieren que Navidad se celebre desprovista de toda simbología religiosa cristiana, están evitando que esos iconos de la Navidad cristiana desparezcan de nuestra tradición cultural. Con alegría, paz y deseos de ser mejor persona he celebrado Navidad. Estoy seguro que ustedes también, y están dispuestos a celebrarla en años venideros. +Braulio Rodríguez Plaza, arzobispo de Toledo

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Redifusión para América y Asia

Redifusión de los programas de producción propia a partir de las 19:00h, (en horario de Miami) y de las 8:00 h. (en horario de Tokio) una de la madrugada en España.





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