• Resumen del Curso Pastoral 2016-2017:

    Resumen de las actividades y momentos más relevantes del Curso Pastoral 2016-2017. "Hágase en mí según tu palabra".

  • Jesús entre los doctores:

    Curso Pastoral 2017-2018

    D. César García Magán, Provicario General de la Diócesis de Toledo, ha presentado la que será imagen del curso pastoral 2017-2018, acompañado de su autora, Doña Carolina Espejo.

  • La diócesis de Toledo y su presencia en Méjico:

    Nos interesamos por los misioneros toledanos que están en Méjico con motivo del terremoto que ha causado numerosas víctimas y damnificados.

Últimas noticias RTVD
  • Crecía en sabiduría y gracia (Lc 2,52)

    21 septiembre 2017

    Escrito semanal del Sr. Arzobispo, D. Braulio Rodríguez Plaza

    Al final del delicioso evangelio de la infancia del Señor (Lc 1-2), el evangelista, tras el regreso de toda la familia a Nazaret, afirma que “Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres” (Lc 2,52). ¡Qué asombro que el Hijo de Dios, por ser igualmente Hijo de María, vaya creciendo como cualquiera de nosotros, no solo en estatura y en gracia: también en sabiduría! Es entrar en esa hermosa realidad de tener que esforzarse poniéndose a trabajar para saber, para conocer más a fondo, para adentrarse en la realidad que nos rodea; también significa formar parte de un grupo que se educa juntos, y se ayudan entre ellos, dejándose ayudar a la vez. En educación se trata, en definitiva, de hacer emerger lo que ya se encuentra en el corazón del que se va educando. Algo distinto del mero enseñar, que es “poner dentro” algo que se enseña. Es educar, formar, que solo es posible con el ser humano, más allá de la tutela biológica que tienen los animales cuando son simplemente criados. Este es el horizonte en que deseamos se muevan nuestras comunidades cristianas en el nuevo curso pastoral, que el sábado 23 comenzó a andar. Os animo a trabajar, hermanos, en este nuevo curso y a preparar nuestro espíritu en la tarea de educar, educar en la fe, enseñar las virtudes humanas y cristianas, formando a personas concretas que son niños, adolescentes, jóvenes y adultos para que sean discípulos que siguen a nuestro Señor Jesucristo. Ya sé que se necesita ambiente, ayuda mutua, animarse los unos a los otros, volver a encontrarse en la comunidad cristiana, considerar la situación, emprender acciones, reflexionar, y disponerse a la tarea, con sus dificultades y posibilidades. El curso pastoral 2017-2018 tiene todo tipo de incentivos, de proyectos, de acciones como para que cada uno de nosotros personalmente y formando parte de una familia, una parroquia, una escuela, un grupo cristiano, una iniciativa tuya o de otros sintamos el acompañamiento de personas responsables que se preocupan de nosotros durante un periodo de crecimiento intelectual y moral, de fe y de amor a Dios y al prójimo. O que nosotros mismos sintamos que podemos ser esas personas responsables en la familia, en la parroquia, en la escuela, que nos ofrecemos a proteger y a acompañar a otros en su educación. Mucha tarea nos espera, pero apasionante, porque no se educa en sabiduría, en la afectividad, en la caridad y demás virtudes con “cuatro cosillas”. Necesitamos la gracia de Dios en forma de ayuda mutua, para dejar a un lado inercias, quejas o simplemente dejar pasar el tiempo sin hacer nada. Para educar en tantos campos en que hay que actuar con otros como si de una gran familia se tratara, evitando roces, prejuicios o peleas “domésticas”. El 6º Programa anual del Plan Pastoral Diocesano está ahí a nuestra consideración y disposición. Hay acciones y actividades concretas para cuantos “más se quisieran afectar”, en palabras de san Ignacio de Loyola. Todos somos destinatarios de esas tareas. ¿No habrá acción o actividad que no necesites emprender tú, o tu familia, o tu parroquia, o tu grupo? Como en otros años, también en este curso pastoral el Consejo Diocesano de Pastoral y la Secretaría del Plan Pastoral que escribiera una carta a los católicos toledanos, para animar a llevar a cabo ese 6º Programa anual, y así iluminar algunas de las finalidades de este curso. La carta está hecha. Se llama: Educar: arte y aventura”. Está a vuestra disposición, por si os ayudara a fortalecer vuestra responsabilidad eclesial y vuestro testimonio cristiano. Cada uno de nosotros, como miembros de la Iglesia, tiene sus propias funciones en el Cuerpo de Cristo. Aparte de mis responsabilidades en llevar adelante este 6º Programa, como Obispo esta carta está pensada en todo menos en hacer un ejercicio de escribir simplemente sobre un tema que no interese mucho, del cual salir del paso. Hay algo más en la carta: el amor y la preocupación por los fieles en un asunto de gran trascendencia, educar, formar. Para ello es imprescindible la libertad que nos ha dado Cristo. Que Santa María y San José que en familia vieron crecer a Jesús intercedan por nosotros. Lo necesitamos y lo necesitaremos. +Braulio, Arzobispo de Toledo. Primado de España.

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  • Acaba un curso pastoral

    28 junio 2017

    Escrito semanal del Sr. Arzobispo, D. Braulio Rodríguez Plaza

    Me asombro de cuanto en este curso hemos emprendido en tantos campos de la vida de la Iglesia de Toledo. No quiero decir que hayamos hecho todas las cosas bien. Ese juicio hay que dejarlo a Dios y, tal vez, a aquellos que no se sienten Iglesia del Señor o no comparten nuestra fe. Sin duda que puede haber fieles cristianos, laicos, religiosos o consagrados y sacerdotes, que no estén de acuerdo con muchas cosas en este curso o tal vez el modo de hacerlo. Pero eso es otra cosa: estamos ante la libertad de los hijos de Dios, pero en los miembros del Pueblo de Dios la discrepancia no debe ser crítica sola, pues el que critica lo hace también de su propia persona, ya que él está igualmente implicado, al formar parte de ese mismo Pueblo. Hemos intentado penetrar en un conocimiento más vital y eclesial de la Revelación de Dios que la Tradición cristiana nos muestra en la Sagrada Escritura, aceptándolo como un texto vivo en el que habla siempre el Verbo eterno de Dios, Palabra suya encarnada: el Resucitado que sigue con los suyos y que Él mismo nos indica en Jn 5,39: “Escudriñad las Escrituras…, pues ellas están dando testimonio de mí”. Niños, adolescentes, jóvenes y adultos pueden escuchar la voz del Señor por la oración, la lectura meditativa de la Palabra de Dios, o mediante programas de conocimiento de los libros bíblicos del Antigua y del Nuevo Testamento, grupos bíblicos o “lectio divina” para todos los miembros del Pueblo de Dios. A la Escritura dedicamos las Jornadas de Pastoral de enero 2017, que suponen un ejercicio de comunión diocesana, de aprendizaje teórico y práctica por tantas cosas, y por el testimonio de experiencias de grupos y parroquias en acciones concretas. ¡Tantas acciones emprendidas en la Iglesia diocesana, en parroquias, en grupos, para niños, para adolescentes y jóvenes, para familias, para mayores, para enfermos, para los que sufren más o para los que están sin aliciente en la vida! Ahí están los Temas de reflexión sobre la Escritura, o el Curso de profundización sobre el mismo tema; ahí están los grupos bíblicos comenzados o reafirmados, o los fieles laicos que, con una preparación, se han ofrecido a parroquias y grupos para hablar como hermanos a otros hermanos en la fe sobre la Revelación de Dios en la Escritura Santa. También se emprendió la confección del Taller de Nazaret, hermosa y necesaria tarea de padres que educan y transmiten la fe a sus hijos, o el Bebet-Ab, la aventura de la Biblia, experiencia de oración para vivir en familia. Sería largo enumerar otras muchas iniciativas puestas en marcha que responden a la invitación de Jesucristo a explorar las Escrituras, que hablan de Él y nos traen vida y renovación del corazón. Y no hay que olvidar tantas tareas en nuestras comunidades cristianas en las tres grandes acciones de la Iglesia, que constituyen el entramado de la vida de la Iglesia Diocesana. Dios conoce lo que tú has hecho y cuanto te has implicado en el curso 2016-2017, según tus posibilidades. Es muy importante que cada vez más católicos vivan su fe eclesial, sintiendo el aliento de la Santa Iglesia, su acompañamiento cercano, su realidad tangible. Quien no se siente miembro del Cuerpo de Cristo no experimentará la alegría de la compañía de los demás y pensará que está solo en el mundo, sin encontrar aliento de los hermanos a la hora de emprender cada día la marcha y la lucha de la vida. Y la sociedad que nos rodea seguirá pensando que la Iglesia en un grupo de clérigos que dan la lata por tantas cuestiones sin importante, que mejor que esté calladita y no moleste. Nosotros, sin embargo, seguimos trabajando, y ya estamos preparando el 6º Programa Anual del Plan Pastoral Diocesano 2012-2021. Rezad para que todos estemos a la altura de la vocación a la que nos ha llamado Cristo en su Iglesia, para disipar rutinas o caer en hacer “lo de toda la vida”, para ser más generosos en todos los aspectos. Cristo nos necesita para acercarnos, siendo nosotros pobres, a los más pobres y crear esperanzas con nuestras personas, que deseamos salir a buscar, acompañar y escuchar a los que sufren. Pedimos a nuestras Señora, la Madre del Salvador, que nos cubra con su manto, porque sabemos bien que “tenemos una Madre”, aquella que dijo con toda su alma: “Hágase en mí según tu Palabras”. +Braulio, Arzobispo de Toledo. Primado de España

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  • Reflexiones

    21 junio 2017

    Escrito semanal del Sr. Arzobispo, D. Braulio Rodríguez Plaza

    Es bueno reflexionar sobre lo que sucede a nuestro alrededor; nos detenemos ante los acontecimientos y sus peculiaridades de nuestra sociedad española. Nos afecta como miembros de esta sociedad que profesamos la fe católica. La comunidad cristiana está en esta historia contemporánea, está en el “mundo”. Tal vez muchos se sientan perplejos ante lo que sucede cada día, delante de nosotros. Lo primero que salta a la vista es que en España se va instalando poco a poco el odio y la violencia, pasiones que poco contribuyen a resolver cuantos problemas nos afectan, porque es, en el fondo, un desprecio por construir el bien común a partir de las virtudes humanas. Al contrario, se quiere hacer frente a los conflictos humanos, a los conflictos sociales, creando malestar y buscando soluciones que no son tales. Son soluciones engañosas, pues enfrentan a la gente unos con otros. ¿Se buscan realmente las soluciones o se busca otra cosa, que no se dice? Nunca será buen camino enfrentar a las personas con odio o con posiciones radicales ante los grandes asuntos de estado de derecho: la identidad del ser humano, hombre y mujer; el tratamiento de la educación sexual humana; el concepto de lo público en los ámbitos de la sanidad, la enseñanza y educación de los españoles. Diferencias es lógico que existan, pero no acabar con todo tipo de disensión en estos campos del actuar humano para caminar hacia un pensamiento único: “Lo mío es lo bueno y lo nuevo; lo tuyo no vale y debe desaparecer, es antiguo”. Cuando se ahonda en estos juicios que quieren crear opinión, cae uno en la cuenta que muchas veces lo que se dice nuevo y actual es viejísimo y rancio, ya experimentado en España y, en tantas ocasiones, desastroso para la sociedad. No es bueno aceptar contraposiciones que llegan al simplismo y a enfrentar realidades que son siempre complejas. No juguemos a buenos y malos, que tantas veces crean juicios injustos sobre personas e instituciones. Pasado el día del Corpus, día de Caridad, me gustaría alentar a los católicos toledanos sobre lo que, a mi modo de ver, puede ser un obstáculo para la vivencia de nuestra fe. Nos dicen de muchos modos que de la Iglesia lo único aceptable es su acción social y caritativa. Y es de apreciar, pues esta acción caritativa y social constituye una de las tres grandes acciones de la Iglesia, y además la que nos asemeja más, si la hacemos bien, a Jesucristo nuestro Maestro y Señor. Pero, la cuestión es si las otras dos grandes acciones de la Iglesia, el anuncio del Reino de Dios, del Evangelio y la Liturgia de la Iglesia no sirven para el mundo de hoy, y hemos de abstenernos de hacerlas en público. Vamos que casi a escondidas, sin que se note mucho. Gran peligro, porque en esta actitud hay falsedad y engaño. Hablar y predicar la vida eterna que nos ofrece el Reino de Dios cumplido en Cristo es vital para este mundo, es benéfico. Evangelizar constituye nuestro primer deber. Separar esta realidad de la acción caritativa y social es un verdadero desastre, una traición, porque ya están saliendo sociedades, instituciones que organizan todo un programa de acción social porque piensan que son más afectivas que la acción caritativa y social de la Iglesia. Piensan además que así el protagonismo de esta Iglesia en la sociedad desaparecerá cuando se cubran todas las necesidades. Ese protagonismo, hay que decirlo alto, no nos interesa a quienes somos la Iglesia. Pero ese protagonismo está ahí, porque el mandamiento nuevo de Jesús no se olvida. Sin embargo, tal vez piensen: “¿Por qué tenemos que aguantar que la Iglesia ayude a los más pobres, cuando es la justicia y la acción del Estado, de lo público, que tienen que solucionar estos problemas?” No os creáis esa falacia. No es verdad. Es más, ojalá fuera verdad que se alcanzara esa solución, pero estamos seguros de que no es esto lo que interesa a quien hace esta afirmación. Además, no les preocupa el ser humano, buscan otra cosa. No lo duden. Braulio Rodríguez Plaza Arzobispo de Toledo y primado de España

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Redifusión para América y Asia

Redifusión de los programas de producción propia a partir de las 19:00h, (en horario de Miami) y de las 8:00 h. (en horario de Tokio) una de la madrugada en España.

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