• Presentación del Programa de Semana Santa ´2019:

    El Ayuntamiento de Toledo y la Junta de Cofradías ultiman los preparativos de la Semana Santa Toledana que comienza el 14 de abril.

  • La dinamización del papel de los laicos en la Iglesia y en el mundo:

    Ponencia del Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal, D. Luis María Romero.

  • XXV Aniversario de la Parroquia de San Ildefonso:

    El Sr. Arzobispo presidió la eucaristía por los 25 años de la consagración del altar y dedicación del templo de San Ildefonso de Toledo.

Últimas noticias RTVD
  • HÁGASE TU VOLUNTAD

    21 marzo 2019

    Catequesis del Papa en la Audiencia General del 20 de Marzo de 2019

    “Queridos hermanos: continuamos con la catequesis sobre el Padrenuestro, y lo hacemos reflexionando sobre la tercera invocación: «Hágase tu voluntad» que se une a las dos primeras de este tríptico: «sea santificado tu nombre» «venga tu Reino»”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del tercer miércoles de marzo de 2019, continuando con su ciclo de catequesis dedicadas a la oración del Padre Nuestro. Dios siempre toma la iniciativa para salvarnos En su catequesis, el Santo Padre recordó que, es siempre Dios quien toma la iniciativa para salvarnos, y nosotros lo buscamos en la oración, y descubrimos que Él ya nos estaba esperando, la perspectiva de Dios es diferente a la del hombre. “Todo el Evangelio refleja esta inversión de perspectiva. El pecador Zaqueo sube a un árbol porque quiere ver a Jesús, pero no sabe que, mucho antes, Dios se había puesto en camino en su búsqueda. Cuando Jesús llega, le dice: ‘Zaqueo, baja inmediatamente, porque hoy tengo que quedarme en tu casa’. Y al final declara: ‘El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido’. Esta es la voluntad de Dios, aquella que nosotros pedimos que se haga. ¿Cuál es la voluntad de Dios encarnada en Jesús? Buscar y salvar lo que estaba perdido. Y nosotros, en la oración, pedimos que la búsqueda de Dios sea exitosa, que su plan universal de salvación se cumpla”. La fiel y paciente voluntad divina En este sentido, el Papa Francisco señala que, Dios no es ambiguo, no se esconde tras los enigmas, no ha planificado el futuro del mundo de manera indescifrable. “Si no entendemos esto – precisa el Pontífice – corremos el riesgo de no entender el significado de la tercera expresión del Padre Nuestro. De hecho, la Biblia está llena de expresiones que nos narran de la voluntad positiva de Dios hacia el mundo. En el Catecismo de la Iglesia Católica encontramos una colección de citas que dan testimonio de esta fiel y paciente voluntad divina (cf. nn. 2821-2827). Y San Pablo, en su primera carta a Timoteo, escribe: ‘Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad’. Esta, sin duda, es la voluntad de Dios: la salvación del hombre, de cada uno de nosotros. Dios con su amor toca la puerta de nuestro corazón”. El Padre Nuestro, una oración valiente Por eso, el Santo Padre dice que cuando oramos diciendo “hágase tu voluntad”, no estamos invitados a inclinar nuestras cabezas servilmente, como si fuéramos esclavos. No, Dios nos quiere libres, es su Amor el que nos libera. El Padre Nuestro, de hecho, es la oración de los hijos, que conocen el corazón de su padre y están seguros de su designio de amor. Ay de nosotros sí, al decir estas palabras, levantamos los hombros como signo de rendición ante un destino que nos repugna y que no podemos cambiar. Al contrario, es una oración llena de ardiente confianza en Dios que quiere para nosotros el bien, la vida, la salvación. Es una oración valiente, incluso combativa, porque en el mundo hay muchas, demasiadas realidades que no están de acuerdo con el plan de Dios.

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  • COMENTARIO DE UN CATÓLICO DE A PIE

    21 marzo 2019

    Sobre las catequesis del Papa en torno al Padrenuestro

    “Hágase tu voluntad”, es pedir “Santificado sea tu nombre” y también “Venga a nosotros tu Reino”. Y esa Voluntad no es otra sino que todos los hombres se salven. Para lo cual “El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”. Cada uno de nosotros puede decir: “Pero ¿Dios me busca?”. “Sí, ¡Te busca!” “Me busca”. Y me busca por amor. Por eso, no estamos invitados a bajar servilmente la cabeza, como si fuéramos esclavos. ¡No! Dios nos quiere libres; y es su amor el que nos libera. Rezamos llenos de confianza al saber que Dios quiere el bien para nosotros, y le pedimos que convierta las espadas en azadones y las lanzas de nuestras guerras en podaderas. Por otra parte, “No hay nada al azar en la fe de los cristianos: en cambio, hay una salvación que espera manifestarse en la vida de cada hombre y de cada mujer y cumplirse en la eternidad.” Esa fue la oración en Getsemaní, y ha sido la de los mártires. Teniendo al Señor siempre cerca de nosotros podremos experimentar dolorosas heridas pero El no nos abandonará. J.M.M.

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  • URGENCIA DE ANUNCIAR A JESUCRISTO

    28 febrero 2019

    Escrito semanal del Sr. Arzobispo de Toledo, D. Braulio Rodríguez Plaza

    Pienso que en el momento actual urge mucho anunciar a Jesucristo y su Evangelio. Quienes intentamos vivir la fe cristiana, y nos preocupa que nuestros contemporáneos se encuentren con el Señor, hemos de dejar nacer a Cristo en nuestra sociedad y que su Espíritu se desarrolle de manera que este nacimiento de Jesús en la Iglesia y en las almas pueda ser reconocido y percibido en toda su riqueza y en el mundo ambiguo de creencias, de búsquedas de paz efímeras y de deseos de tener energías nuevas. Hablemos, pues, de Cristo, el Señor como de Alguien a quien conocemos bien y no de oídas; en quien confiamos porque nos fiamos de Él; con quien contamos en el caminar de la vida; a quien amamos porque le hemos encontrado nosotros mismos y, por ello, podemos mostrarlo con su ayuda naturalmente. Nuestra fe no es abstracta, no creemos en cosas raras, ni en maravillosísmos. Creemos a Cristo, Hijo de Dios e Hijo del Hombre, amigo en el camino de la vida, porque Él es el Camino y la Verdad y la Vida. Necesitan nuestros contemporáneos que les mostremos que nuestra vida no tiene sentido sin Cristo. Nosotros tenemos que estar convencidos de que podemos meditar y hablar siempre de las cosas de Dios en la vida diaria, estando en casa. Por la palabra “casa” podemos entender la Iglesia o, también, nosotros mismos. Pero hablemos siempre de Él con palabras y obras. Urge proclamar: Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Es Él quien nos ha revelado al Dios invisible, de modo que lo invisible de Cristo es Dios Padre y lo visible de Dios Padre es el Hijo. Y Él es “el primogénito de toda criatura, en el que todo se mantiene”. Por eso, no podemos hablar de Cristo de cualquier manera: hemos de sentir la necesidad de anunciarlo, y no callar su grandeza: “Ay de mí- dice san Pablo- si no evangelizo” (1Cor 9, 16). Yo debo confesar su nombre y lo que significa: Jesús es Cristo, Hijo de Dios vivo. Él es el centro de la historia y del mundo; Él es el que nos conoce y nos ama de manera increíble; Él es el compañero y amigo de nuestra vida, en las penas y las alegrías; Él es el hombre del dolor, asumido por nosotros y que trae la esperanza. Nunca terminaría de hablar de Él, confesó san Pablo VI en una memorable homilía en el “Quezon Circle” de Manila en 1970, pues es la luz, es la vida. Él es el pan, la fuente de agua vida que sacia nuestra hambre y nuestra sed. ¿Puede Cristo ser también el que puede incluso resolver los problemas prácticos y concretos de la vida presente, y valer para dirigir mi vida cuando se encuentra en situaciones cruciales? ¿Qué puede hacer por nosotros en esas circunstancias? Con otras palabras, ¿puede la concepción cristiana de la vida, que surge de la fe en Cristo, inspirar una verdadera renovación social en mí y en la sociedad en la que vivimos? ¿Podrá ajustarse esa forma de ver las cosas desde Cristo a las exigencias de la vida moderna, y favorecer el progreso y el bienestar para todos? Son muchas preguntas sin duda, pero un discípulo de Cristo puede responder afirmativamente que Él puede ser salvación incluso en el nivel terreno y humano de la vida práctica de cada día, aunque esto suponga remar contracorriente. Hay que subrayar, no obstante, que Cristo promulga perennemente su gran mandamiento del amor, que es su mandamiento nuevo: “Amamos unos a otros como yo os he amado” (Jn 13, 34-35). En este sentido, no existe ningún fermento social más fuerte y mejor que este mandamiento de Cristo para poner en movimiento energías morales incomparables para denunciar todo egoísmo, toda injusticia, toda tardanza y todo olvido de intentar solucionar o paliar las necesidades de los otros. Él ha proclamado la igualdad y la fraternidad de todos los hombres, basada en la paternidad sobre nosotros de su Padre, que Jesús nos ha desvelado. ¿Qué esperamos, pues, hermanos para anunciar y poner en práctica este mandamiento nuevo de Jesús que cambiar las relaciones entre los hombres y mujeres? Braulio Rodríguez Plaza Arzobispo de Toledo, Primado de España

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Redifusión para América y Asia

Redifusión de los programas de producción propia a partir de las 19:00h, (en horario de Miami) y de las 8:00 h. (en horario de Tokio) una de la madrugada en España.

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