Acaba un curso pastoral

Escrito semanal del Sr. Arzobispo, D. Braulio Rodríguez Plaza

Me asombro de cuanto en este curso hemos emprendido en tantos campos de la vida de la Iglesia de Toledo. No quiero decir que hayamos hecho todas las cosas bien. Ese juicio hay que dejarlo a Dios y, tal vez, a aquellos que no se sienten Iglesia del Señor o no comparten nuestra fe. Sin duda que puede haber fieles cristianos, laicos, religiosos o consagrados y sacerdotes, que no estén de acuerdo con muchas cosas en este curso o tal vez el modo de hacerlo. Pero eso es otra cosa: estamos ante la libertad de los hijos de Dios, pero en los miembros del Pueblo de Dios la discrepancia no debe ser crítica sola, pues el que critica lo hace también de su propia persona, ya que él está igualmente implicado, al formar parte de ese mismo Pueblo.

Hemos intentado penetrar en un conocimiento más vital y eclesial de la Revelación de Dios que la Tradición cristiana nos muestra en la Sagrada Escritura, aceptándolo como un texto vivo en el que habla siempre el Verbo eterno de Dios, Palabra suya encarnada: el Resucitado que sigue con los suyos y que Él mismo nos indica en Jn 5,39: “Escudriñad las Escrituras…, pues ellas están dando testimonio de mí”. Niños, adolescentes, jóvenes y adultos pueden escuchar la voz del Señor por la oración, la lectura meditativa de la Palabra de Dios, o mediante programas de conocimiento de los libros bíblicos del Antigua y del Nuevo Testamento, grupos bíblicos o “lectio divina” para todos los miembros del Pueblo de Dios. A la Escritura dedicamos las Jornadas de Pastoral de enero 2017, que suponen un ejercicio de comunión diocesana, de aprendizaje teórico y práctica por tantas cosas, y por el testimonio de experiencias de grupos y parroquias en acciones concretas.

¡Tantas acciones emprendidas en la Iglesia diocesana, en parroquias, en grupos, para niños, para adolescentes y jóvenes, para familias, para mayores, para enfermos, para los que sufren más o para los que están sin aliciente en la vida! Ahí están los Temas de reflexión sobre la Escritura, o el Curso de profundización sobre el mismo tema; ahí están los grupos bíblicos comenzados o reafirmados, o los fieles laicos que, con una preparación, se han ofrecido a parroquias y grupos para hablar como hermanos a otros hermanos en la fe sobre la Revelación de Dios en la Escritura Santa. También se emprendió la confección del Taller de Nazaret, hermosa y necesaria tarea de padres que educan y transmiten la fe a sus hijos, o el Bebet-Ab, la aventura de la Biblia, experiencia de oración para vivir en familia.

Sería largo enumerar otras muchas iniciativas puestas en marcha que responden a la invitación de Jesucristo a explorar las Escrituras, que hablan de Él y nos traen vida y renovación del corazón. Y no hay que olvidar tantas tareas en nuestras comunidades cristianas en las tres grandes acciones de la Iglesia, que constituyen el entramado de la vida de la Iglesia Diocesana. Dios conoce lo que tú has hecho y cuanto te has implicado en el curso 2016-2017, según tus posibilidades.

Es muy importante que cada vez más católicos vivan su fe eclesial, sintiendo el aliento de la Santa Iglesia, su acompañamiento cercano, su realidad tangible. Quien no se siente miembro del Cuerpo de Cristo no experimentará la alegría de la compañía de los demás y pensará que está solo en el mundo, sin encontrar aliento de los hermanos a la hora de emprender cada día la marcha y la lucha de la vida. Y la sociedad que nos rodea seguirá pensando que la Iglesia en un grupo de clérigos que dan la lata por tantas cuestiones sin importante, que mejor que esté calladita y no moleste.

Nosotros, sin embargo, seguimos trabajando, y ya estamos preparando el 6º Programa Anual del Plan Pastoral Diocesano 2012-2021. Rezad para que todos estemos a la altura de la vocación a la que nos ha llamado Cristo en su Iglesia, para disipar rutinas o caer en hacer “lo de toda la vida”, para ser más generosos en todos los aspectos. Cristo nos necesita para acercarnos, siendo nosotros pobres, a los más pobres y crear esperanzas con nuestras personas, que deseamos salir a buscar, acompañar y escuchar a los que sufren.
Pedimos a nuestras Señora, la Madre del Salvador, que nos cubra con su manto, porque sabemos bien que “tenemos una Madre”, aquella que dijo con toda su alma: “Hágase en mí según tu Palabras”.

+Braulio, Arzobispo de Toledo. Primado de España

Redifusión para América y Asia